• Juanse Ruales

Riesgo

por Joce Deux*

Resecare:

(Cortar, dividir, peligro)

Riesgo


Riesgo, viene del árabe rizq (Lo que depara la providencia) Pero también tiene una acepción según Joan Corominas, en el breve diccionario etimológico castellano, que es cortar, dividir. De ahí la palabra risco, o peñasco alto; accidente geográfico que pone en peligro a embarcaciones.


Nos hemos persuadido con que el lugar, o instancia del humano está en la comodidad, en lo seguro. La búsqueda constante del equilibrio nos mantiene en tensión, porque es imposible habitarlo. Deambulamos entre la ilusión del equilibrio y el conflicto; justamente éste es el centro de la dramaturgia convencional (modelo clásico).


En escena se rodea a un risco todo el tiempo, un risco técnico, insostenible; un peñasco que es el otro, el compañerx; un acantilado que es el miedo al error. El cuerpo se pone en riesgo y genera movimiento.


El cuerpo impulsivo arriesga. Le teme al peñasco, sí, pero juega con él y también lo pone en peligro. Cuando el cuerpo se estanca en la comodidad, ya no tiene qué ofrecer; entonces emula tensión, emula estar, emula ser, y se torna falso.




Drama significa en su etimología, acción; la acción está atravesada por el objetivo, herramienta obsesiva que pretende llevar al actante a un lugar seguro, quizás distinto, quizás mejor (otra ilusión), pero esto ocurre después del texto. El riesgo coloca al actxr en el conflicto donde baraja las necesidades de ese cuerpo al accionar.


La imposición, a causa de la ansiedad por “hacer la escena” ante otro cuerpo (compañerx) que también se y me pone en riesgo, nos aparta del vínculo. Tan solo verse a los ojos, es un ejercicio de estar; sin pretensiones, sin imponer tensión, sin pre-ocupación. Entregarse a lo que el otro ofrece.


La escucha, dejar que lo que la otra persona hace (drama), me cambie. Ese es el riesgo accionar sobre el deseo, la violencia, el amor, el poder, la traición, etc. Sin que nada sea prefabricado, sino que habite ante el ejercicio que es el lugar del conflicto.


Lo que el otro me ofrece me pone en riesgo, y respondo a ese peligro, también con riesgo, hasta transformarme y transformarlo en “lo que depara la providencia.”




*Joce Deux, Cineasta.

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